¿Cómo detectan las aves marinas las zonas con abundancia de alimento?

¿Nunca te has preguntado qué hace que el olor del mar sea tan característico? Este no es generado únicamente por un solo producto, sino que es el resultado de una mezcla de compuestos bioquímicos donde el predominante es el dimetilsulfuro (Galcés & Closa, 2018). Los humanos percibimos cantidades muy bajas de DMS, pero este también puede ser percibido por otros organismos, como las aves marinas. ¿De dónde proviene este compuesto? ¿Qué relación mantiene con las aves y las zonas con abundancia de alimento?
¿Qué es el dimetilsulfuro (DMS)?
El dimetilsulfuro (DMS) es el principal compuesto gaseoso de azufre en el océano, el cual es muy volátil (Galcés & Closa, 2018). Este proviene de la descomposición del dimetilsulfoniopropionato (DMSP), producido por algas (fitoplancton marino) como los dinoflagelados, y algunas plantas superiores (Caruana, 2010).

Figura 1. Representación de la estructura molecular del DMS en 2D (a) y 3D (b). Fuente: Caruana, 2010
El DMS y las aves marinas: los procelariformes
El orden Procellariiformes está compuesto por aves marinas con una gran diversidad de especies, donde se incluyen los paíños, albatros, petreles, fulmares, priones y pardelas. Estas aves pasan la mayor parte de su vida volando sobre el océano y permanecen en tierra firme únicamente unos meses al año o cada dos años para reproducirse y criar un solo pollito. La mayoría de las especies viven entre cuatro y seis décadas y tienden a permanecer con la misma pareja durante toda su vida adulta, es decir, son monógamas (Nevitt, 2008).

Figura 2. Fulmar boreal (Fulmarus glacialis) fotografiado en Hébridas interiores, Escocia. Fuente: Arnau Guardia, 2022
Estos han desarrollado un olfato extraordinario. Son sensibles a una amplia gama de estimulantes olfativos, incluyendo elementos aromáticos asociados al krill, a los peces y al fitoplancton, como el DMS, al presentar unos bulbos olfativos más grandes que cualquier otra ave (Nevitt, 2000).
Además, estas aves llevan a cabo un vuelo característico en zigzag, una estrategia que incrementa las posibilidades de detectar el DMS, a diferencia de un desplazamiento rectilíneo. Dado que este compuesto suele alcanzar concentraciones elevadas en zonas de gran productividad, la capacidad de identificarlo y utilizarlo como indicador de alimento puede resultar muy beneficiosa para las aves marinas que buscan aprovechar áreas con abundancia de zooplancton —que se alimenta del fitoplancton emisor de DMS— y, por extensión, con elevada presencia de pescado. Las emisiones naturales de DMS pueden mantenerse activas durante horas o incluso días (Nevitt & Veit, 1999).
Otros animales como las focas, las tortugas, los pingüinos, los peces, los erizos de mar e, incluso, los tiburones, también se sienten atraídos por el olor del DMS y, probablemente, también lo entienden como una señal indicadora de dónde hay alimento (Galcés & Closa, 2018).
Inconvenientes de la detección. ¿Qué sucede con los plásticos?
Lamentablemente, las aves marinas Procellariiformes se ven gravemente afectadas por el consumo de plástico. Inicialmente, los plásticos no presentan DMS en su composición, pero después de una exposición marina en superficie de aproximadamente tres semanas, estos se ven contaminados a causa de la colonización por biofilms marinos, adquiriendo el perfil químico atrayente de estas especies sensibles al DMS. Este hecho provoca que eventualmente estos residuos plásticos sean consumidos por estas aves (Savoca et al., 2016).
Por tanto, las especies olfativamente sensibles que utilizan el DMS como estrategia para buscar alimento presentan una frecuencia de ingestión de plástico del 48%, mientras que las menos sensibles únicamente lo ingieren en un 7,5% de los casos (Savoca et al., 2016).

Figura 3. Residuo plástico fotografiado cerca de la superficie oceánica. Fuente: La Moncloa, 2021
Actualmente, en España hay poca información sobre la incidencia de plásticos en aves marinas, pero dos estudios recientes, llevados a cabo por la Universidad de Barcelona y la Estación Biológica de Doñana, alertan de la presencia de microplásticos en tres especies de pardelas: la pardela balear (Puffinus mauretanicus) y la pardela mediterrània (Puffinus yelkouan) en el Mediterráneo, y la pardela cenicienta (Calonectris diomedea) tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico (Sánchez, 2023).
Bibliografía
Caruana, A. (2010). DMS and DMSP production by marine dinoflagellates (Tesis doctoral, University of East Anglia). https://ueaeprints.uea.ac.uk/id/eprint/25594/1/2010CaruanaAPhD.pdf
Galcés, E., & Closa, D. (2018). 100 secrets dels oceans. Cossetània Edicions.
La Moncloa (2021). España apuesta por un acuerdo global para hacer frente a la contaminación marina por plásticos.
Nevitt, G. A. (2000). Olfactory foraging by Antarctic procellariiform seabirds: Life at high Reynolds numbers. Biological Bulletin, 198(2), 245–253. https://doi.org/10.2307/1542527
Nevitt, G. A. (2008). Sensory ecology on the high seas: The odor world of the procellariiform seabirds. Journal of Experimental Biology, 211(11), 1706–1713. https://doi.org/10.1242/jeb.015412
Nevitt, G. A., Veit, R. R. & Kareiva, P. (1995): Dimethyl sulphide as a foraging cue for Antarctic Procellariiform seabirds. Nature 376, 680–682.
Savoca, M. S., Wohlfeil, M. E., Ebeler, S. E., & Nevitt, G. A. (2016). Marine plastic debris emits a keystone infochemical for olfactory foraging seabirds. Science Advances, 2(11), e1600395.
https://doi.org/10.1126/sciadv.1600395
Sánchez, F. (2023). El olor de los plásticos hace que las aves marinas lo confundan con comida. https://www.faunatura.com/olor-plasticos-hace-aves-marinas-confundan-comida.html


